h1

Amatista

21 septiembre 2014

Son minucias nuestro lenguaje. Pedacería, pérdidas, Perséfone. Todo se oculta en el borde de la imagen o en el borde de las palabras, en el filo de las letras. Trazos, engaños, cornucopias. We seal our destiny forever. Nuestros pies se enlazan entre sí o en el borde de los otros y fundan una pulcrísima tristeza. La tibieza. El más allá se incorpora en nuestras vidas y su marca es la sílfide, el azufre, la combustión que encarna en nuestro cuerpo. Algo viene y nos rehuye, de la otra orilla, del horizonte inexacto.

Estoy pensando en amatista.

‘Cause we’re one and we’ll always be (oh, you had to piss on our parade). Llevamos un par de canciones solamente y no queremos que se acabe la fiesta. A menudo pienso en la hecatombe y la hecatombe tiene tintes morados o grisáceos. Se eleva, entre los árboles, casi como en una fotografía en blanco y negro. Puedo ver los patrones de la amatista. Debería todo el mundo venir a la fiesta. Pero necesitan un traje de amatista. Goodnite, Serpyco. Veo la continuidad de la tela y de mis piernas. Qué bueno es estar de vuelta: en el viejo carro, en el Caribe, las ruedas girando ligeras, lejanísimas sobre el asfalto, al final los rines cubiertos de arena. Cualquiere tiempo pasado fue mejor. Van las coplas de Manrique y van por medio las propias memorias de mi padre. Oh, qué pequeños éramos. Cubiertos por la arcilla aún, girábamos, íbamos dando vueltas entre las dunas. Algo de aquello permanece, un cierto brillo, una vanagloria. Oh, they swear I’m just prey for the female. Just let me play. Las percusiones se dilatan y todo fluye en un mismo ritmo. Montreal, qué alta eras, bajo la nieve. Muros como los de Ishtar. Sólo estamos convocando a los arcángeles. Necesitan amatista y una espada. You know, just in case (sometimes everybody cries). Ah, me cago en mis recuerdos. El arcángel Gabriel reina sobre la bestia. Una luz de razón tendría que evaporar todo esto.

Pero, ¿puede todo, pertenecer a la luz?

Largo y sinuoso es el camino. Ah, qué coraje, nel mezzo del cammin di nostra vita. ¿No estuviste vigilándonos todo este tiempo, Virgilio? Una cosa entre ochentera y etérea. Hoy es ayer. I apologize. I didn’t know I was the Ambassador of dreams. Como las piedras que rebotan en goletas. Up in the clouds we’ll be higher than ever: y pensar que yo la amaba, la hendidura entre tus costillas. Into the clear lake. Donde el agua es clara e inocente. Mañana bailaremos y todo arderá como era en Babilonia. Como bailar conmigo mismo. En otra edad, conmigo mismo. Un capricho necesario.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: